Sanidad crea un nuevo protocolo para quitar el anticonceptivo Essure sin riesgos: "Están operando mal"

NOELIA PÉREZ

Las afectadas por el anticonceptivo Essure se reúnen con la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo.

Por fin tienen una de las principales cosas que reclamaban. Las cientos de afectadas en España por el anticonceptivo permanente Essure —una especie de muelle de titanio y níquel que se les introducía en cada trompa para evitar que pudieran quedarse embarazadas— ya pueden quitárselo bajo un protocolo pactado con el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española del Medicamento (Aemps) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Su objetivo: que al quitar el Essure —dispositivo que Bayer dejó de comercializar en septiembre de 2017 en toda Europa y, a partir del próximo año, tampoco lo hará en el resto del mundo— no queden restos y no se les tenga que repetir la operación. A la gran mayoría de las afectadas que han pedido su retirada por las molestias ocasionadas han tenido que extirparles las trompas, pero a otras también el útero debido a que Essure había migrado allí. Además, hay mujeres a las que se les ha tenido que operar dos veces por la rotura del muelle en la primera intervención y el esparcimiento de los trozos por órganos cercanos.

Y es que los síntomas adversos no cesaban: hemorragias internas, ciática, caídas de pelo, inflamaciones de abdomen, dolores articulares y musculares, calambres, picores…Y cada ginecólogo usaba sus propias técnicas. Según contaron a este medio algunas de las afectadas, había dos formas para quitar Essure: por laparoscopia o histeroscopia, pero ambas acarreaban riesgos porque no se hacían pruebas radiodiagnosticas ni previas ni posteriores.

“Cuando entrábamos a quirófano a nosotras nos estaban operando sin hacernos prueba alguna (ni radiografías, ecografías, tac….). Entraban a ciegas y lo que se encontraban era lo que había. Pero el Essure puede migrar, te lo puedes encontrar en los órganos, en el utero… y están operando mal: están dejando restos, quitan las trompas pero no el metal completamente. Entonces hay que repetir la intervención”, explica Susana Vázquez, coordinadora de la Plataforma Libres de Essure en Andalucía.

Más conocimiento y mejor actuación

Y esto es lo que acaban de conseguir. A partir de ahora, todo el Sistema Nacional de Salud conocerá lo que está sucediendo y, de esta manera, “cuando aparezcan las mujeres en las consultas” se sabrá “cuáles son los síntomas de las complicaciones y se pueda derivar al especialista con total naturalidad”. Así lo anunció este martes la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, en una rueda de prensa previa a la reunión en la que entregó el nuevo protocolo —acordado el pasado 14 de septiembre tras modificar el ya existente de 2016— a las afectadas.

“La guía facilita el abordaje de esta complicación por la experiencia acumulada de las mujeres que han padecido complicaciones con este dispositivo. Por eso, quiero realizar un llamamiento a todas para que acudan a Atención Primaria si notan algo y que estén tranquilas porque van a ser tratadas perfectamente”, apostilló Carcedo, que confía en que todos los médicos cumplan con su tarea.

Por primera vez, además, Sanidad aporta datos: hasta el 11 de septiembre de 2018, la SEGO había contabilizado alrededor de 80.000 mujeres con este sistema implantado y la Aemps había recibido un total de 962 notificaciones de complicaciones por el dispositivo, si bien —matizan— la cifra de mujeres afectadas podría ser menor al existir duplicidades. Estos datos no los comparten desde Libres de Essure ni desde la Asocicación Española de Afectadas por Essure, que cifran el número de mujeres que han acudido a ellas con síntomas adversos en más de 1.700.

Se acabó la negación de los síntomas

“Lo que mas nos preocupaba era, en Atencion Primaria, la negacion de los síntomas y que no nos tuvieran en cuenta. También, que una vez pasado por quirófano, no nos hicieran pruebas de cómo había quedado todo. Ahora se va a mandar este protocolo a todos los médicos de familia y especialistas (ginecólogos) para que tengan unas pautas de actuación y nos hagan las pruebas necesarias”, afirma para 20minutos Elisa Fornés, coordinadora de Libres de Essure en la Comunidad de Madrid.

En concreto desde esta plataforma pedían que, “antes de la operación les hicieran a todas las afectadas una serie de pruebas para confirmar una serie de datos necesarios para poder ir al quirófano en condiciones (pruebas de alergia, por ejemplo) y después, otras para analizar los síntomas que podrían darse después de la operación y ver qué los ocasionan”, añade Fornés, también víctima de Essure. Tanto ella como el resto de mujeres de la Plataforma que coordina están “expectantes para ver si es verdad que se cumple” lo acordado y si funciona. Por ello, todavía han dejado “una puerta abierta a modificaciones“.

Y es que según declararon anteriormente varias afectadas a este medio, los facultativos a los que acudían en busca de un remedio para sus dolores las “trataban por locas”, motivo por el que también han tardado tanto en llegar a este acuerdo. “No querían ver que Essure daba efectos secundarios. No se lo creían. Esto es algo que se creó para ponerlo pero no para extraerlo, entonces no querían dar su brazo a torcer”, detalla Susana Vázquez.

A por Bayer, el siguiente paso

El protocolo se ha hecho realidad, pero no es la única reclamación de las afectadas. Este es solo el primer paso para que puedan reparar los daños que han sufrido. El siguiente es reunirse con la empresa químico-farmacéutica alemana Bayer, que es la que comenzó a comercializar Essure en 2002 y que “hasta ahora se ha lavado las manos”.

“Vamos a intentar tener una reunión con Bayer y pedirle que se siente con nosotras. Bayer retira Essure porque no hay un certificado europeo pero no porque de problemas, ha cogido la fácil manera de decir: me voy”, añade Susana Vázquez, que matiza que en Córdoba, ciudad de la que es natal, se congregan un 10% de los casos de afectadas debido a que fue el lugar en el que se empezó a implantar el dispostivo.

“Como fabricante Bayer tiene que responsabilizarse de su producto y de las consecuencias que ha tenido ese producto”, agrega Elisa Fornés, que también matiza que otro de los pasos es que la empresa alemana les pida disculpas.

Source: El mundo

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