"La geriatría no es solo cosa de geriatras, sino de todos los profesionales sanitarios"

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  • El envejecimiento de la población es imparable y los sistemas sanitarios tienen que estar preparados para dar una respuesta multidisciplinar.
  • La doctora María Herrera es jefa del servicio de geriatría del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro, uno de los centros públicos españoles que ya ha incluido la terapia ocupacional en su cartera de servicios.

Anciano en la consulta

En 2064, el grupo de edad más numeroso en España será el de 85 a 89 años, algo insólito. Ya hoy hay 120 mayores de 65 años por cada 100 menores de 16. Un dato más: las mujeres que nazcan en una década tendrán una esperanza de vida de 88,7 años y los hombres de 84, lo que supone una ganancia de tres y cuatro años respectivamente.

Estas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística presentan importantes retos económicos, laborales y sociales; un desafío de primera magnitud para el sistema nacional de salud. De hecho, los mayores de 65 años son los principales consumidores de recursos sanitarios. Pero… ¿los centros y profesionales están adaptados a esta realidad?.

Más allá del tratamiento de las enfermedades que generalmente se multiplican a medida que se entra en la ancianidad, los pacientes adultos mayores demandan nuevas estrategias que integren los conceptos de funcionalidad y autonomía personal.

“Uno de los criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para determinar el estado de salud de una persona es la función, es decir, su mayor o menor capacidad y autonomía para realizar las actividades de la vida diaria. Este es un criterio especialmente relevante en los pacientes ancianos”, subraya la doctora María Herrera, jefa del servicio de geriatría del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro (Madrid). Desde esta perspectiva, “la geriatría no es solo cosa de geriatras, sino que debe ser interiorizado por el conjunto de profesionales sanitarios y que, salvo los pediatras, son todos”.

En este contexto, cada vez se da mayor importancia a la terapia ocupacional. Según explica la doctora Herrera, “tiene como objetivo fomentar la participación activa en la actividades del paciente mayor, llamada también actividad significativa. En estados de salud tiene una misión preventiva y en casos de enfermedad ayuda al paciente a adquirir nuevas habilidades, a rehabilitar las funcionalidades deterioradas y a compensar las pérdidas”.

La jefa de geriatría subraya que “está demostrado que la terapia ocupacional mejora el estado de salud general del paciente al facilitarle una vida más activa tanto a nivel físico como mental, ayuda en la recuperación de sus dolencias, retrasa la institucionalización e instruye a familiares y cuidadores. Y algo que es muy importante: mejora el mantenimiento o recuperación de sus relaciones sociales, lo que reduce el aislamiento y la soledad que de forma creciente sufre este grupo social”.

Unos objetivos, insiste la doctora Herrera, que “poco a poco van calando en el conjunto del sistema de salud, pero aún queda camino por recorrer. Lo que es innegable es que las personas cada vez vivimos más años y, por lo tanto, tenemos más riesgo de dependencia. Como profesionales sanitarios debemos contribuir a que los ancianos sean cada vez más activos y menos dependientes para que ganen en calidad de vida, con el apoyo de sus familias cómo parte fundamental del tratamiento”.

El Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro es uno de los centros públicos españoles que ya ha incluido la terapia ocupacional en su cartera de servicios, lo que significa un “importante avance” en el enfoque hospitalario del paciente adulto mayor. “No nos limitamos a curar patologías, sino que también nos marcamos como objetivo conseguir que sea más autónomo y menos dependiente”, explica la doctora Herrera.

Source: El mundo

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